akione :: poemas

 
Del adiós y al encuentro,
el cielo, mi cielo perdona
Del olvido y al recuerdo,
el mar, mi lágrima cura.
 
... y en todo momento... tiempo
que aunque no libera ni condena,
nos arropa, nos calma, evidencia...
es promesa.
 
Y en cada instante,
la caricia de la sonrisa, el alma
que todo lo envuelve,
porque no piensa ni siente.
 
Solo se emociona, se expresa,
pues de esperas comprende,
orienta, no teme, protege
y el daño desaparece.
 
A pesar de lo transitorio de la vida permanece.
 
Y de esa manera todo se compensa,
se disuelve diáfanamente
en la infinitud del néctar......
tomando forma y sentido de la Fuente
en todos y todo,
en infinitas combinaciones,
bellas y únicas,
en albedríos......
unos llenos de dolor, sufrimiento,
huérfanos de sentido,
de lo sentido, de los sentidos,
confiados a suerte y daño mínimo....
 
y otros en cambio,
guiándonos y transmitiendo
através de la mirada, el gesto, la palabra,
el cuak, la nota de piano, el lienzo,
el silencio, la sonrisa, el beso......
en definitiva, de todo lo que es presente.
 
Mientras el Néctar permite el abrazo
preciso y sencillo con el matiz del instante,
... deteniendo el propio tiempo a favor
de nuestra evolución personal y colectiva....
expresión y decisión sentida
que no vampiriza ni esclaviza
ni en presencia ni distancia...
al encuentro, reencuentro con la vida
con el alma del otro......
mediante la emoción que convierte
la impermanencia del tiempo,
en los nuevos significados que sentimos,
que descubrimos, nos muestran
que valientemente realizamos.
 
A más ver que no estamos solos...
pues unos nacemos de nuevas
y otros que vemos y no vemos
néctar acumulan y néctar son.
 
Si es nuestra decisión, los necesitamos
para descubrir nuestro camino,
la esencia de la vida cotidiana,
la raíz que siembra
lo nuevo de lo conocido y
lo nuevo por conocer.
 
El motivo en sí de vivir
porque nos da a todos la Vida.
Es entonces cuando esa vida
nos muestra el acierto del error,
el elixir que hay en el veneno,
la unidad y sentido del mismo,
el perdón con el perdón.
Nos sorprende, nos llena, nos une
nos entiende, extiende, y rectifica,
nos dota de otra expresión del amor...
... el humor...
para tu sonrisa,
para los baches de la vida.
 
... y seguimos hacia delante por ella,
con albedrío de olvidos y recuerdos... .
con cicatrices y sin ellas,
con motivos y caminos...
con los vientos de la casualidad por destino,
hacia ella, en ella... eternamente.