A recodo suave en vuelo errante
con el justo suspiro de mi pulso
encontré a sentido los colores teñidos
de señales y de cortes profundos.
Gestos confundibles sin remedio,
en medio de besos fieros y tiernos en silencio
caricias en entrega y fuego,
verdes acuosos que se bañan en luceros.
Agradecido y lento guiño de destino,
disfraces de sonrisas escondidas
prendidas de azar y olvido,
al suceder de cada momento.
Venga, ¡si!, digamos tal vez
pero dando la cara por la vida,
para que veas el azahar, la estela
de mi dulce lágrima de primavera.